martes, 28 de febrero de 2012





Algunos mercados, como el transporte marítimo entre Baleares y la península ibérica, están dominados por un pequeño grupo de empresas. Dados los elevados costes de entrada, es difícil que el mercado se inunde de nuevos competidores. En estas industrias, la rentabilidad de las empresas está en función del tipo de interrrelación que adopten las empresas. Concretamente, si las empresas deciden competir entre sí, las empresas pueden cobrar precios más altos y obtener grandes beneficios. Si, por el contrario, su interrelación se aleja de la cooperación, la competencia entre las empresas puede llevarles a aplicar los mismos precios que aplicarían en competencia perfecta, con la consiguiente pérdida de su poder monopolístico.

No obstante, los gobiernos occidentales poseen organismos que velan por la competencia y prohíben a las empresas coludir o formar cárteles. En este sentido ha actuado el Tribunal de la Competencia de España que ha interpuesto, de acuerdo con el periódico ValenciaPlaza, una multa de 54 millones de euros a las navieras que operan en las Islas Baleares.

El periódico afirma que Competencia tiene indicios de prácticas colusivas entre varias empresas navieras “consistentes en la adopción de acuerdos cuyo objeto sería el reparto de mercado y la fijación de precios y de condiciones comerciales, así como en la imposición de precios y condiciones comerciales no equitativos en el mercado de transporte marítimo regular de pasajeros y mercancías entre la Península y Baleares”.






Resulta interesante analizar el tipo de competencia entre las empresas ya que de ello se deriva el poder de fijación de precios de las mismas.

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