sábado, 26 de noviembre de 2011

Seminario: "Aplicaciones gráficas con utilidad docente en Economía"


El pasado día 25 de Noviembre tuvo lugar en la Facultad de Economía, el seminario: “Aplicaciones gráficas con utilidad docente en Economía” impartido por el profesor  D. Luis E. Pedauga de la Universidad de Granada y organizado por el grupo de Innovación educativa “Microinnova”. En dicho seminario se mostró como poder utilizar el programa de ofimática Excel en el Diseño de ejercicios en contextos interactivos. Estos ejercicios tienen una gran importancia al permitir observar a los alumnos como cambia la solución de un problema (Microeconomía, Macroeconomía, Econometria, Finanzas,ect.) cuando se modifica uno de los parámetros que definen el mismo. 

Desde el grupo de innovación educativa “Microinnova” queremos agradecer el gran éxito que tuvo entre los docentes así como el soporte ofrecido por el Vicerrectorado de Cultura Igualdad i Planificación de la Universitat de València.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Un mínimo para Alemania?

Es evidente que las particularidades y el funcionamiento del mercado de trabajo alemán nada tienen que ver con el español. Un país con una tasa de paro (armonizada) en septiembre de 2011 del 5,8%, una cuarta parte de la tasa en España (22,6%) y que además ha conseguido reducirse en los últimos años, a pesar del contexto económico mundial. Así a finales de 2007, Alemania presentaba una tasa de paro del 8,2%, no tan diferente a la española (8,8%).

No obstante, existen otros problemas, relativos fundamentalmente a la elevada desigualdad entre trabajadores, dependiendo del sector en el que se emplee o la región en la que resida, ya que Alemania es uno de los pocos países europeos que no dispone de un salario mínimo estatutario. En este país las negociaciones salariales son sectoriales lo que incorpora una alta disparidad en la retribución en función del sector de ocupación. Según publicaba The Economist hace pocos días 3,7 millones de trabajadores percibirían menos de 7€/hora en 2007 y otro 1,2 millones de trabajadores por debajo de los 5€/hora.

Ante esta situación, el gobierno de Ángela Merkel considera que posiblemente ha llegado la hora de introducir un mínimo. La introducción de este mecanismo permitiría una redistribución de la renta más equitativa, un aumento de la productividad y, en el caso de Alemania, una reducción de la dependencia de las ayudas que el estado concede a los perciben los salarios más bajos. El planteamiento inicial no es, sin embargo, para echar cohetes pues según publicaba la misma fuente el salario mínimo estaría próximo al suelo de los trabajadores temporales, unos 7,8 euros/hora en el oeste de Alemania y 6,9 euros/hora en el este.

No obstante, el salario mínimo también tiene detractores, pues se considera que tiene efectos negativos sobre el empleo (una corriente de economistas alemanes habla de “job killer”) y que además puede dar lugar al aumento de la economía informal. Aunque en aquellos sectores donde el salario actual sea muy bajo, un salario mínimo puede incentivar el empleo al hacerlo, en estos casos, más atractivo. Así como reducir la competencia de algunos negocios basada en bajos costes laborales.


En Europa la casuística es muy diversa. Otros ocho países no disponen de un mínimo - Austria, Suecia, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Italia o Chipre-, si bien algunos de los cuales, que
muestran tasas de desempleo muy bajas (Noruega, 3,5%; Austria, 4,4%), se toman como modelo a la hora de plantearse una reforma del mercado de trabajo. Entre los que sí, el salario mínimo oscila mucho. Así a comienzos del segundo semestre de 2011 Luxemburgo mostraba un salario mínimo por encima de los 1.400 €(PPA)/mes mientras que en Bulgaria no se alcanzaban los 300€. España, presenta una situación intermedia con 748€(PPA)/mes.

El camino que tiene por delante el gobierno alemán para implantar un mínimo generalizado no parece nada fácil. Algunos se plantean ¿Por qué arriesgar ahora que Alemania disfruta de la tasa de desempleo más baja de los últimos 20 años?. Pero parece evidente que la cuestión no es solo de cantidad si no también de calidad.

jueves, 3 de noviembre de 2011




Tanto el periódico El mundo como El País resaltan en los últimos días una noticia que hace referencia al elevado crecimiento demográfico del planeta. Estos periódicos ponen de manifiesto que a lo largo de este mes llegaremos a los 7.000 millones de habitantes en nuestro planeta y de seguir esta progresión tendríamos 12.000 millones de habitantes dentro de cuatro décadas. Se trata de una cifra realmente impactante si consideramos que en el año 1950 en el mundo se contabilizaban 2.500 millones de personas.
¿Hay signos para la alarma mundial? En el año 1798 el economista Thomas Malthus publicó su obra Essay on the Principle of Population mostrando su preocupación por la superpoblación del planeta al creer que la tierra no sería capaz de suministrar suficientes alimentos a la población a consecuencia de los rendimientos marginales decrecientes del factor trabajo. Es decir, si a un factor fijo-la cantidad de tierra del planeta- se le van añadiendo unidades adicionales de otro factor-el trabajo-, cada vez son menores los incrementos de la producción pudiendo aparecer, en consecuancia, el hambre y la inanición.
¿Qué futuro le espera a la humanidad pues? Hasta el momento, a pesar de la disminución de la productividad marginal del trabajo ya señalada por Malthus, las innovaciones tecnológicas en la agricultura han sido suficientes para aumentar la producción total de alimentos. Sin embargo, en el futuro no bastará con el progreso técnico para compensar el efecto de la caída de la productividad sino que también será absolutamente necesario adoptar medidas para evitar la sobreexplotación del planeta y para aumentar la utilización de energías limpias y renovables.