Cuando preguntas a la gente sobre
el efecto que ha tenido la desaparición de la peseta, prácticamente todo el
mundo responde lo mismo: “Los precios han subido pero yo sigo sobrando lo mismo”.
Pues bien, dicha respuesta es cierta y está respaldada con datos, como asi se demuestra en
el reciente estudio publicado por la Organización de Consumidores (OCU). Con el
decimo aniversario de la desaparición de la peseta (diciembre de 2001), el Índice
de Precios al Consumo (IPC), que mide la evolución del conjunto de precios de
los bienes y servicios, se ha
incrementado un 32% acumulado desde el año 2002 hasta el año 2011, frente al
14% del incremento experimentado en los salarios. Lo que supone si calculamos
la diferencia entre estos dos incrementos, una perdida del poder adquisitivo
del 18%¡¡.
Dicho de otra manera, en el año
2001 los hogares españoles destinaban 765.000 pesetas (4.600 euros) en la cesta
del supermercado frente a los 6.800 euros que se destinan en la actualidad (un 47.82
¡más¡). Respecto a esta cifra publicada en el informe de la OCU, debe hacerse
un pequeño matiz, y es que en gran medida esta subida en el coste en la cesta
del supermercado se debe a un incremento del tipo impositivo aplicado desde de
enero del año 2002 sobre las bebidas alcohólicas y el tabaco (¡de nada más y
nada menos del 80%!).
Pero no toda la perdida de poder
adquisitivo se debe atribuir al encarecimiento de la cesta del supermercado,
porque durante esta década también se ha registrado un fuerte incremento en el
precio del transporte, la hostelería y la educación (¡40%!), y de la ropa
(26.2%) y del menaje (20,5%).
Los únicos productos y servicios que han experimentado una caída en su precio con la desaparición de la peseta son; las medicinas (tan sólo un -0.7%), el ocio y la cultura (-1.1%) y las telecomunicaciones (-11.9%).
Los únicos productos y servicios que han experimentado una caída en su precio con la desaparición de la peseta son; las medicinas (tan sólo un -0.7%), el ocio y la cultura (-1.1%) y las telecomunicaciones (-11.9%).
Por lo tanto, se puede concluir y
respaldar con datos, que la percepción de perdida de poder adquisitivo que ha
supuesto la desaparición de la peseta es veraz.



