miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Un mínimo para Alemania?

Es evidente que las particularidades y el funcionamiento del mercado de trabajo alemán nada tienen que ver con el español. Un país con una tasa de paro (armonizada) en septiembre de 2011 del 5,8%, una cuarta parte de la tasa en España (22,6%) y que además ha conseguido reducirse en los últimos años, a pesar del contexto económico mundial. Así a finales de 2007, Alemania presentaba una tasa de paro del 8,2%, no tan diferente a la española (8,8%).

No obstante, existen otros problemas, relativos fundamentalmente a la elevada desigualdad entre trabajadores, dependiendo del sector en el que se emplee o la región en la que resida, ya que Alemania es uno de los pocos países europeos que no dispone de un salario mínimo estatutario. En este país las negociaciones salariales son sectoriales lo que incorpora una alta disparidad en la retribución en función del sector de ocupación. Según publicaba The Economist hace pocos días 3,7 millones de trabajadores percibirían menos de 7€/hora en 2007 y otro 1,2 millones de trabajadores por debajo de los 5€/hora.

Ante esta situación, el gobierno de Ángela Merkel considera que posiblemente ha llegado la hora de introducir un mínimo. La introducción de este mecanismo permitiría una redistribución de la renta más equitativa, un aumento de la productividad y, en el caso de Alemania, una reducción de la dependencia de las ayudas que el estado concede a los perciben los salarios más bajos. El planteamiento inicial no es, sin embargo, para echar cohetes pues según publicaba la misma fuente el salario mínimo estaría próximo al suelo de los trabajadores temporales, unos 7,8 euros/hora en el oeste de Alemania y 6,9 euros/hora en el este.

No obstante, el salario mínimo también tiene detractores, pues se considera que tiene efectos negativos sobre el empleo (una corriente de economistas alemanes habla de “job killer”) y que además puede dar lugar al aumento de la economía informal. Aunque en aquellos sectores donde el salario actual sea muy bajo, un salario mínimo puede incentivar el empleo al hacerlo, en estos casos, más atractivo. Así como reducir la competencia de algunos negocios basada en bajos costes laborales.


En Europa la casuística es muy diversa. Otros ocho países no disponen de un mínimo - Austria, Suecia, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Italia o Chipre-, si bien algunos de los cuales, que
muestran tasas de desempleo muy bajas (Noruega, 3,5%; Austria, 4,4%), se toman como modelo a la hora de plantearse una reforma del mercado de trabajo. Entre los que sí, el salario mínimo oscila mucho. Así a comienzos del segundo semestre de 2011 Luxemburgo mostraba un salario mínimo por encima de los 1.400 €(PPA)/mes mientras que en Bulgaria no se alcanzaban los 300€. España, presenta una situación intermedia con 748€(PPA)/mes.

El camino que tiene por delante el gobierno alemán para implantar un mínimo generalizado no parece nada fácil. Algunos se plantean ¿Por qué arriesgar ahora que Alemania disfruta de la tasa de desempleo más baja de los últimos 20 años?. Pero parece evidente que la cuestión no es solo de cantidad si no también de calidad.

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