domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Qué es mejor para la economía, Inflación o deflación?

Como bien sabemos y hemos visto en clase, la inflación es un crecimiento continuado de los precios de la economía. Pero, la primera pregunta qué debemos preguntarnos es ¿Cómo se miden los precios de la economía? Básicamente hay dos indicadores, uno de ellos todo el mundo ha oído hablado de él y es la tasa de variación del IPC,  que es elaborado por Instituto Nacional de Estadística (Véase el post INE te explica I). El segundo de ellos se obtiene como tasa de variación del deflactor del PIB. El deflactor del PIB es el cociente entre el PIB nominal y el PIB real. En otro post explicaremos porque no coincide los dos indicadores, pero centrándonos en la cuestión planteada en este post: ¿Inflación o deflación? Primero de todo, vamos a analizar los principales efectos negativos de la inflación y deflación.

La inflación es mala porque:
1.       Supone una pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Si el incremento de los precios de la economía no va acompañado de un incremento de los salarios nominales en la misma medida, el poder adquisitivo de los ciudadanos disminuye.
2.       La inflación desincentiva el ahorro. Los ahorros pierden valor en la medida que los precios de la economía se incrementan.
3.       Premia a los deudores. El valor de las deudas disminuye en gran parte dado que los intereses (Tipo de interés nominal) que deben pagarse no cubren la caída del valor de la deuda como consecuencia del incremento de los precios.
4.       Se crea ilusión de riqueza al observar el incremento de los precios, cuando realmente los salarios reales y por lo tanto el poder adquisitivo disminuye.
5.       Reduce la producción, dado que los consumidores compran menos productos.
Tras describir estos cinco puntos uno podría pensar que lo mejor es la deflación, es decir, una caída de los precios de la economía. Pero antes de llegar a esta conclusión, el lector tiene que reflexionar sobre los siguientes puntos:
1.       Para el consumidor, una caída de los precios, es decir la deflación implica un incremento de su poder adquisitivo.
2.       Para las empresas el efecto que tiene una caída en los precios puede no ser beneficioso. Si caen los precios se reducen los márgenes, pero hay que analizar si la caída en los márgenes es compensado con un aumento de las ventas.
3.       Para el conjunto de la economía una caída de los precios puede ocasionar que se gane competitividad y por lo tanto se incrementen las exportaciones.
4.       El problema es cuando los precios bajan porque la demanda es débil: las familias pueden gastar poco por el efecto del paro, la subida de los impuestos, la congelación salarial, y el endeudamiento. En este contexto, las familias gastan menos y aplazan sus decisiones de compra ante la expectativa de que los precios bajarán más. Las empresas para reactivar la demanda acaban bajando los precios. Lo que les obliga a recudir costes con menos trabajadores y/o menores salarios. Consecuentemente, las familias gastan menos y el ciclo se repite produciendo sobre la economía una espiral deflacionista agrava una crisis.


Por lo tanto, lo conveniente es que se produzca un crecimiento de los precios dentro de lo que se denomina como una tasa moderada, que según el mandato del BCE no debe superar el 2% en la eurozona.

Una noticia relacionada con el fenómeno de la deflación se encuentra en la noticia del diario el País:  ¿Es bueno o malo que los precios bajen? Artículo el País 13-08-2014



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