jueves, 10 de octubre de 2013

¿Se pueden cuantificar los beneficios de la tecnología?

 El PIB no tiene en cuenta lo que consiguen los usuarios compartiendo información en Facebook o buscándola en Google o Wikipedia, ni tampoco el tiempo que se ahorran los conductores que utilizan Google Maps y el que ganan los consumidores comprando en Internet. “Casi todas las personas de la Tierra pueden acceder a todo el conocimiento humano”, recuerda Hal Varian, economista jefe de Google. Pero eso es prácticamente ignorado por nuestras mediciones del progreso.
[...] Si realmente queremos comprender el impacto de la tecnología de la información en nuestro bienestar futuro, primero debemos encontrar una manera coherente de medirla económicamente.
[...] El producto interior bruto solo valora los productos y servicios por los que paga la gente. No contempla el valor de las mejoras económicas que se ofrecen gratuitamente a los consumidores. 
[…] En 2012, Erik Brynjolfsson, del Massachusetts Institute of Technology, concluyó que el excedente del consumidor derivado de los servicios gratuitos de Internet —el valor que obtienen los consumidores estadounidenses por encima de lo que han pagado por él— ha aumentado en 34.000 millones de dólares desde 2002. Si se estipulara como “producción económica”, sumaría alrededor del 0,26 de un punto porcentual al crecimiento anual del PIB.
 PORTER, Eduardo. El País, 29 de mayo de 2013. Disponible en: El País
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/05/29/actualidad/1369840801_002819.html

El PIB es una de las medidas más utilizadas para medir y comparar el bienestar económico de los países pero no consigue recoger todos los componentes o factores que afectan al bienestar. La tecnología, en concreto, la tecnología ligada a la información y la comunicación, ha proporcionado acceso  a prácticamente todo el conocimiento humano, permite considerable  ahorro de tiempo, ha aumentado la rapidez de la información,... todo ello aumenta el bienestar de los ciudadanos pero el PIB no lo recoge, básicamente porque el precio pagado por estos servicios es prácticamente nulo. 

Una manera de medir económicamente el bienestar es a través del excedente del consumidor. En cualquier curso introductorio de Economía, el estudiante aprende que el excedente es la diferencia entre los que los compradores están dispuestos a pagar y lo que finalmente terminan pagando. Como apunta el artículo, Erik Brynjolfsson obtiene que el excedente del consumidor derivado de los servicios gratuitos de Internet ha aumentado en 34.000 millones de dólares desde 2002, una cifra nada despreciable.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario